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Grandes juegos con secuelas que decepcionaron.

Grandes juegos con secuelas que decepcionaron.
Grandes juegos con secuelas que decepcionaron.


Son muchas las veces que terminé un juego y lo primero que pensé fue “necesito mas de esto”. Claramente, no soy al único que le sucede, ya que año tras año seguimos recibiendo secuelas, spin offs, remakes y remasters de juegos de cualquier época. Esa ansiedad que genera esperar, anda a saber cuánto tiempo, hasta finalmente tener entre manos la continuación de la saga que tanto nos impactó es hermosa. 

Pero pocas cosas son tan decepcionantes como que ese juego no sea lo que estamos esperando. Esta es una pequeña lista de algunas secuelas que simplemente, no estuvieron a la altura del original. Bajo ningún concepto digo que estos juegos sean malos, todos tienen cualidades distintivas y algunos realmente están buenos, pero por algún motivo, no llegan a estar a la altura.

WOLFENSTEIN II: THE NEW COLOSSUS




Mis primeros recuerdos de jugar en PC, van de la mano con mi papá. Cuando era muy chico, mi viejo tenía en su compu del trabajo el Wolfenstein 3D. Me fascinaba y tengo recuerdos muy marcados de eso. Con los años, jugué todas las secuelas que iban saliendo, pero todas eran enteramente diferentes entre sí, haciendo que Wolfenstein perdiera todo rastro de personalidad que le quedaba. En 2014, MachineGames nos regaló uno de los mejores revival en los últimos años; Wolfenstein: The New Order

El gameplay es brutal. Completamente visceral, sangriento y frenético, nos recuerda con facilidad por que esta es una, junto a DOOM, de las sagas que definieron los FPS. B.J. Blazkowicz pasa de ser simplemente “el personaje que controlamos”, a alguien con una historia y personalidad muy definida. Marcado por traumas del pasado (principalmente haber sido protagonista en juegos muy malos, como Wolfenstein 2009), la narrativa ayuda a establecer a B.J. como humano empatizable. No solo es una máquina de matar Nazis, sino que mediante interacción con otros personajes, y muchos monólogos personales, vemos a través de sus ojos los horrores en los que se ve metido después de que los alemanes ganen la 2da guerra mundial.




Tres años después, y con una campaña de marketing muy polémica, The New Colossus llegó para darle un nuevo capítulo a esta historia. Y por algo, está en esta lista. El juego comienza muy bien, enganchado orgánicamente con el final de la primera entrega. En los primeros minutos se profundiza en la infancia de B.J. con su padre abusivo. Esto está hecho con mucha altura y estilo, planteando lo que parece ser una secuela muy prometedora.

El problema con The New Colossus es el gameplay. Aunque conserva el mismo ADN de su predecesor, se tomó un enfoque muchísimo más “realista” al combate. B.J. es mucho más blando que antes, obligándolos a tener que ser completamente cautelosos con nuestros movimientos. Hay más opciones de sigilo, que no están mal, pero estamos hablando de Wolfenstein. El sigilo poco tiene que ver con la saga. En más de un momento del juego me frustré por sentirme obligado a adoptar un estilo de juego en particular que no es el que quería. Y en un punto, esto dejó de ser mi percepción. Por cuestiones estrictamente narrativas, en un determinado momento de la historia, nos vemos ante la elección de un estilo de juego para la segunda mitad de la aventura, lo cual no tiene sentido alguno. Viniendo del frenetismo de The New Order, esta secuela se siente un paso atrás, aunque la historia si es excelente. Poco tiempo después volví a jugar The New Order y si, es ampliamente superior.


DARK SOULS II




Había escuchado hablar de Demon's y Dark Souls un par de veces, pero siempre pasaron por debajo de mi radar. No fue hasta el lanzamiento de Dark Souls en PC que decidí darle una chance y el resultado fue fuerte. Casi hasta una epifanía. Supere el tutorial sin tanta dificultad y me sentí preparado para el desafío. Mis próximas 3 horas de Dark Souls fueron prácticamente, morir contra esqueletos a metros de mi checkpoint. No entendía como podía ser tan difícil. Sin embargo no podía parar. Por momentos intente correr lo más lejos que podía para intentar ver un poco más del juego. Necesitaba explorar este mundo. Después me di cuenta que tenía que ir por otro lado y el juego tenía una dificultad completamente racional para un novato. Que hermoso juego que es Dark Souls. Conozco el mapa como si fuese mi casa.

Tuve la suerte de estar en el exterior en el momento del estreno de Dark Souls II. Acá no pasa mucho, pero en la televisión extranjera hay muchísima publicidad de videojuegos. Con ver la tele un ratito, se veían pasar publicidades de Dark Souls II constantemente, y no aguante mas el hype. El día de estreno me lo compré. Me vino una edición especial con una caja de metal, unos DLC y un cd con el soundtrack (porque, quién no querría escuchar la música más trágica y angustiante del mundo en su día a día). Cuando volví de viaje, no perdí un minuto que instantáneamente comencé a jugarlo. 



Tengo una relación amor/odio con Dark Souls II. Por un lado, me encanta. Es más Dark Souls, con un setting diferente y algunas mejoras necesarias. Todo se siente más fluido, más ajustado. Sin embargo esta secuela tiene 2 fallas garrafales; en primer lugar el exceso de enemigos. Una de las cosas distintivas de todos los Souls, son sus bosses. El verdadero desafío. La prueba de nuestras habilidades. Dark Souls tenía a Ornstein & Smough, la pelea más emblemática de toda la saga. Dos caballeros reales en un castillo. Matar a uno hace que el otro absorbe sus poderes. Es un verdadero duelo de titanes.

Este es uno de los 26 fights de Dark Souls (contando DLC). Muchos de esos bosses después son enemigos comunes en el juego y, exceptuando Bed of Chaos, la mayoría son peleas épicas y excelentes. 




Dark Souls II tiene 32 bosses, incluyendo a varios del primero y no uno, sino dos ratas gigantes. El otro gran problema es su mapa. Por más que tiene locaciones memorables, como unas montañas llenas de dragones y palacios abandonados, no hay una conexión entre ellos. Parte de la magia de Dark Souls, era encontrar una llave que te llevaba a un ascensor que conectaba con alguna parte ya visitada del mapa. Esos atajos que te hacían volver al principio del juego después de caminar por bosques durante horas, son momentos épicos del juego. Dark Souls II es muchísimo mas lineal. Tenemos una zona que sirve de “base principal” y de ahí se abren caminos a los diferentes escenarios. Cada uno de ellos culmina al matar a un boss enorme, y después volvemos al principio para elegir otro camino. Por más que le dedique muchas horas a Dark Souls II y genuinamente me gusto, está un buen par de pasos detras de su predecesor.

HOTLINE MIAMI 2: WRONG NUMBER




Hotline Miami fue una sorpresa que apareció de la nada en 2012. Este es un juego de culto como pocos. El gameplay es sencillo, pero ajustado, la ultraviolencia y el soundtrack electrizante son una combinación que funciona a la perfección. Es un juego corto, pero infinitamente rejugable. De verdad, jueguen Hotline Miami. Es una obra maestra por todos lados y si lo pagan 50$ en Steam, lo están pagando caro.

No puedo decir lo mismo de Hotline Miami 2: Wrong Number. Cuando ya lo anunciaron me había dado esa sensación de “esto no era necesario, pero ojala este bueno”. Y no. No está bien. No está mal tampoco, pero el juego cede bajo el propio peso de su ambición. En contraste a su primera entrega, donde los niveles eran principalmente edificios, Wrong Number sucede en escenarios enormes y abiertos. Esto se traduce en muertes absurdas por parte de enemigos que no podemos ver porque están fuera de la pantalla. Parte del incentivo de Hotline Miami es ser un descerebrado que va asesinando e improvisando en la marcha, dejando un caos de cadáveres y sangre atrás. En este caso tenemos que pasar gran parte de los niveles escondidos, tratando de aprender patrones de los enemigos para no morir e inevitablemente terminamos muriendo por un solo enemigo que quedó en la otra punta del escenario que, inexplicablemente, nos ve. Me estoy frustrando de solo escribirlo.




A diferencia de los juegos que mencione anteriormente, este directamente no lo pude terminar por más empeño que le pusiera. A veces mejorar algo no significa hacerlo más grande, sino pulir un poco mas lo que ya estaba. Es una lastima, ya que dudo que vayamos a ver alguna otra entrega en esta saga, pero por lo menos nos queda el lujo de la primera entrega. En serio, de verdad, jueguen Hotline Miami.

PRINCE OF PERSIA: WARRIOR WITHIN




La trilogía de las Arenas del Tiempo es de mis sagas favoritas. De chico fui muy fan de los primeros dos Prince of Persia, e incluso jugué mucho a Prince of Persia 3D, por más injugable que era. Cuando salió Sands of Time, me voló la cabeza. El gameplay, la historia, el setting, los controles. Todo era perfecto. Es el día de hoy que lo defiendo como uno de los mejores juegos que he jugado en mi vida, y ojalá el remake pronto a salir este a la altura. Lejos, la era dorada de Ubisoft.

Dos años más tarde llegó la secuela, Warrior Within. En ese momento tenía 12 años, y era la clase de pibe que le encantaba escuchar metal bien pesado, le gustaban las calaveras y si algo tenía sangre, era cool. Esta secuela era literal, metal, sangre, personajes muy emo y el parkour distintivo de Sands of Time. Cuando lo jugué me gusto, el gameplay es muchísimo mas completo y variado y la historia es decente, pero el problema es que es demasiado oscuro. El Príncipe pasó de tener un carisma muy particular, a ser tapa de disco de My Chemical Romance. Estaba enojado, triste, afligido, torturado.




El juego tenía la particularidad de que teníamos que viajar en el tiempo sobre el mismo escenario, visitando el “presente” y el “pasado” de cada lugar. No estaba mal, pero no tenía ni cerca el mismo desarrollo que su predecesor. Sands of Time es la historia de un príncipe ingenuo al que engañan para desatar un caos tremendo y debe hacer lo posible para corregir su error, enamorándose en el camino. Era una linda historia, simpática y colorida, en la que los personajes evolucionan y terminan de una manera impecable. En Warrior Within, todo es oscuro, el Príncipe es el mismo personaje al principio y al final, y por mas que no sea malo, se aleja demasiado de la fantasía épica de Sands of Time.

Como dije al principio, no digo que ninguno de estos juegos sea malo. Todavía estoy esperando un Wolfenstein III, le puse cientos de horas a Dark Souls II y la trilogía de Sands of Time sigue siendo de mis favoritas, pero estos son juegos de los que esperaba mucho. Sin embargo, muchos de los cambios hechos en estos juegos son reflejos de lo que la comunidad quiere. Obviamente cuando terminamos un juego, pensamos “me gustaría que la secuela tenga esto” y a veces los desarrolladores cumplen y nos los dan en una secuela. Es ahí cuando nos damos cuenta que tal vez no hacían falta esas cosas, pero por lo menos en lo personal, valoro cuando una desarrolladora intenta innovar con lo que lo hizo exitoso. Estos juegos son reflejo de eso; intentar algo diferente. Probar, experimentar. No siempre funciona del todo bien, y el resultado puede no ser lo que esperábamos, pero voy a preferir siempre buscar algo nuevo que quedarse en lo seguro.

Pero pronto vamos a hablar de las secuelas que si elevaron un juego a otro nivel.








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